Los datos salen de los registros chilenos que corresponden a cada consulta: la base central del Ministerio de Transportes que consolida todas las Plantas de Revisión Técnica, el Registro Nacional de Servicios de Transporte Público y Escolar, el Registro de Multas de Tránsito No Pagadas del Servicio de Registro Civil, el sistema de fiscalización por cámaras y los Juzgados de Policía Local. PlacApi hace el recorrido completo contra cada uno y entrega un contrato estable, así que un cambio de plantilla en el origen no llega a tu backend.
La ficha del vehículo usa el mismo contrato de trece campos que Perú y México. Chile publica seis; los otros siete llegan en null y quedan enumerados en el bloque de cobertura, para que un hueco se pueda programar en vez de interpretarse como una falla. Uno de los seis es si el vehículo está o estuvo inscrito como taxi, colectivo o transporte escolar, que es de las primeras cosas que se quieren saber antes de comprar.
Las multas se consultan contra tres registros a la vez porque en Chile ninguno lo tiene todo. El consolidado nacional es el que decide el permiso de circulación, pero no publica montos ni fechas. Las cámaras detectan infracciones que todavía no han llegado al juzgado, así que una patente puede salir limpia en el consolidado y tener una citación en trámite. Y los Juzgados de Policía Local de Santiago son los únicos que publican el monto y la descripción de la infracción. El bloque de cobertura dice cómo respondió cada uno.
La respuesta de multas incluye el corte del treinta de noviembre, que es el que la municipalidad mira para emitir el permiso de circulación del año siguiente. Es la pregunta comercial real de quien compra o arrienda un vehículo: no basta con estar al día hoy si al corte había deuda registrada.
El campo se llama placa y no patente, igual que en Colombia, Perú y México, para que un integrador escriba un solo cliente. El request acepta patente como alias.
El seguro obligatorio se valida, no se consulta: el registro de las aseguradoras cruza la patente con los últimos cuatro dígitos de la póliza y sin los dos no responde. Por eso ese endpoint pide un dato más que el resto. Sirve para lo que ese registro existe, comprobar que un certificado que ya se tiene es legítimo y hasta cuándo vale, y que el registro no reconozca el par es justamente lo que delata uno falso.
Qué no cubre. El seguro obligatorio no se puede consultar solo con la patente: hace falta además los últimos cuatro dígitos de la póliza, porque así lo exige el registro chileno. El estado de la licencia de conducir no está disponible: en Chile solo se consulta con la clave del propio titular. Y de las multas, el monto y la descripción llegan de los juzgados que los publican; una causa que solo aparece en el consolidado nacional llega con juzgado y rol, sin importe.